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Frases de Cayo Musonio Rufo

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Cayo Musonio Rufo fue un filósofo estoico de Roma que vivió en el siglo I d.C. Rufo, conocido por ser el maestro del famoso estoico Epicteto, enseñó filosofía durante el reinado del emperador Nerón, emperador que condenó al ostracismo a todos los filósofos por su libertad de pensamiento e ideas, que consideraba una amenaza para su poder.

La filosofía de Rufo reflejaba la de su alumno Epicteto. Una filosofía estoica práctica diseñada para ayudar a las personas a encontrar la mejor forma posible de vivir. Su filosofía también pretendía ayudar a cada individuo a hacer su propio viaje, a reflexionar y a encontrar su camino hacia la dicha.

A continuación encontrarás una selección de sus mejores citas.

CITAS DE MUSONIUS RUFUS:

  • Elige morir bien mientras puedas; espera demasiado y puede que te resulte imposible hacerlo.
  • Si medimos el bien por el placer que proporciona, nada sería mejor que el autodominio; si medimos lo que hay que evitar por su dolor, nada sería más doloroso que la falta de autodominio.
  • En nuestro control reside lo más bello e importante, aquello de lo que hasta el propio Dios se alegra: el manejo correcto de nuestras impresiones. Debemos concentrarnos totalmente en las cosas que están bajo nuestro control y dejar al universo las que no lo están.
  • Si haces algo bueno trabajando duro, el trabajo pasa rápidamente, pero lo bueno permanece. Si haces algo vergonzoso en busca de placer, el placer pasa rápidamente, pero la vergüenza permanece.
  • Ser bueno es lo mismo que ser filosófico. Si obedeces a tu padre, seguirás la voluntad de un hombre; si eliges la vida de un filósofo, la voluntad del universo. Por tanto, es obvio que es tu deber seguir la filosofía.
  • Para la humanidad, el mal es la injusticia, la crueldad y la indiferencia ante los problemas del prójimo, mientras que la virtud es el amor fraternal, la amabilidad, la justicia, la bondad y la preocupación por el bienestar del prójimo.
  • Pues ¿qué es el hombre que acepta el insulto que es malo? El agraviado es el que se avergüenza: ¡la persona sensata no buscaría justicia, pues ni siquiera pensaría que ha sido ofendida! Además, sería mezquino disgustarse o enfadarse por esas cosas. En lugar de ello, uno debe limitarse a soportar lo ocurrido en silencio, pues eso es adecuado para quienes desean tener una mente noble.
  • Aprenderás cosas buenas de la gente buena, pero si te relacionas con gente mala, destruirás tu alma.
  • Si te dedicas a la vida filosófica y al mismo tiempo cultivas la tierra, no podría compararlo con ningún otro modo de vida, ni preferiría ningún otro modo de vida.
  • La humanidad debe buscar lo que no es fácil y evidente utilizando lo que es fácil y evidente.
  • En general, de todas las criaturas de la tierra, sólo el hombre se parece a Dios y posee las mismas virtudes que Él, pues no podemos imaginar nada mejor, ni siquiera en los dioses, que la prudencia, la justicia, el valor y la templanza.
  • Puesto que Dios, al poseer estas virtudes, no está poseído por la lujuria y la avaricia, es superior a la lujuria, la envidia y los celos, es elevado, benéfico y amable (pues ésta es nuestra idea de Dios), así también el hombre a su imagen, si vive según la naturaleza, debe ser considerado igual a él, y puesto que es igual a él, es envidioso, y puesto que es envidioso, será enseguida feliz, pues sólo envidiamos a los felices.
  • Pues cuando nos encontramos con personas a las que llamamos piadosas y temerosas de Dios, no tenemos por qué imaginar que estas virtudes proceden de ninguna parte, sino de la propia naturaleza del hombre.
  • Puesto que todo hombre muere, más le vale morir con distinción que vivir mucho tiempo.
  • Puesto que se ha demostrado que el hombre no es sólo alma ni cuerpo, sino una especie de composición de ambos, el educador debe cuidar de los dos, de la parte mejor, el alma, con más celo, como es debido, y también de la otra, si no quiere que sea deficiente en ninguna de las partes que constituyen al hombre.
  • Así pues, parece que el exilio ayuda al cuerpo y a la mente en lugar de entorpecerlos, tratándolos mejor de lo que se tratan a sí mismos.
  • Aceptar las injurias sin resentimiento salvaje, ser misericordioso con quienes nos agravian, ser una fuente de buena esperanza para ellos, ésta es la marca de un modo de vida amable y civilizado.
  • Para que podamos soportar con alegría las penurias que afrontamos a causa de la virtud y la bondad, es útil recordar las penurias que soportan las personas por motivos inmorales.
  • Piensa en lo que soportan los amantes lujuriosos para satisfacer sus malos deseos -y en todos los esfuerzos que hacen otros para obtener un beneficio-, en todos los sufrimientos que soportan para ganar fama -recuerda que todos ellos asumen voluntariamente toda clase de trabajos y fatigas.
  • Es monstruoso soportar tales cosas sin una recompensa honorable, mientras que por el bien (no sólo para evitar el mal que arruina nuestras vidas, sino también para adquirir la virtud) no estamos dispuestos a soportar la menor prueba.
  • Muchos, de hecho la mayoría, viven seguros en sus ciudades, pero temen las desastrosas consecuencias que creen que tendrá la libertad de expresión.
  • Los valientes, ya sea en el exilio o en casa, no tienen miedo de todas estas amenazas; por tanto, tienen el valor de hablar, ya sea en casa o en el exilio.»
  • ¿Por qué criticamos a los tiranos cuando en realidad somos mucho peores que ellos? Tenemos las mismas tendencias que ellos, sólo que nos falta capacidad para ponerlas en práctica.
  • Te ganarás el respeto de todos si empiezas por ganarte el respeto a ti mismo. No esperes animar a hacer buenas acciones a personas que conocen tus propios defectos.
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Recordatorios prácticos y físicos para la práctica del estoicismo.