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¿Qué creen los estoicos sobre las emociones?

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«La primera regla es mantener la mente en paz. La segunda es mirar las cosas a la cara y reconocerlas por lo que son».

  • Marco Aurelio

Las emociones son confusas, complejas y a menudo se malinterpretan. La mayoría de nosotros pensamos que tenemos que controlar nuestras emociones para que no aparezcan cuando no queremos, causándonos vergüenza, arrepentimiento y sufrimiento innecesario.

Sin embargo, la mayoría de las veces nuestras emociones son una reacción natural y normal a los estímulos que nos rodean. A veces las emociones negativas surgen de la pérdida, la dificultad, el sufrimiento o el fracaso. En otros casos, las emociones negativas son el resultado de creencias, perspectivas y expectativas negativas.

Sea cual sea la causa de tus emociones negativas, son una reacción natural a algo en tu vida. Son una señal de advertencia de que necesitas enfrentarte a algo, ya sea un cambio en tu entorno o en tus creencias y tu reacción a ese entorno.

Creo que es importante subrayar que es muy difícil controlar nuestras emociones. Tu sistema límbico es mucho más fuerte que la parte lógica de tu cerebro. Es mucho más eficaz dirigirse a la fuente de la emoción negativa y encontrar una solución.

¿QUÉ PIENSAN LOS ESTOICOS SOBRE LAS EMOCIONES?

La filosofía estoica considera las emociones como un proceso en dos etapas.

  • Experiencia involuntaria
  • Racionalización consciente

EXPERIENCIA INVOLUNTARIA:

¿Alguna vez te has puesto delante de un público y has sentido que te invadía una oleada de nerviosismo? ¿Has participado alguna vez en una competición deportiva o en un arte marcial y tus latidos se han acelerado porque la adrenalina corría por tu cuerpo? ¿Has sentido alguna vez una oleada de culpa, ira o miedo?

Son tus reacciones involuntarias. Son la forma que tiene tu cuerpo de decirte que puedes estar en peligro, ya sea un peligro físico, mental o social. Los antiguos estoicos pensaban que este tipo de reacciones eran indiferentes, ni buenas ni malas, sino simplemente la forma natural del cuerpo de responder al peligro. Forman parte del ser humano, de nuestra naturaleza, y deben aceptarse.

A lo largo de los años, películas, libros y programas de televisión han mostrado la fuerza de hombres y mujeres valientes que caminan impávidos a través del conflicto. En realidad, no es así. Todos sentirán miedo o estarán entrenados y expuestos a la situación de tal forma que puedan mitigarlo.

Se trata de una reacción natural de nuestro cuerpo que nos ayuda a sobrevivir. Nos estiramos para ponernos a cubierto de un posible ataque, nuestros ojos se ensanchan para ver mejor nuestro entorno y nuestros latidos aumentan para bombear sangre a nuestro cuerpo en caso de que tengamos que luchar o huir.

Tienes poco o ningún control sobre esta reacción inicial. Tu sistema límbico ha tomado el control de tu cuerpo para sobrevivir y esto es normal. Este mismo sistema llevó a tus antepasados a través de miles de años de amenazas. Acéptalo como es.

Los estoicos llamaban profecías a estas reacciones involuntarias. Las veían como reacciones indiferentes y naturales ante peligros potenciales. No hay nada de lo que avergonzarse ni nada por lo que luchar.

RACIONALIZACIÓN CONSCIENTE:

Para los estoicos, la segunda etapa del sentimiento es la prueba.

Aquí tienes la oportunidad de decidir cómo responder a la primera reacción involuntaria. Tienes la opción de aceptarlo, examinar por qué existe y hacer algo al respecto.

  • Aceptación:

El primer paso tras una reacción emocional fuerte, como el miedo o la ira, es aceptar que te sientes así. Acepta que sientes esos sentimientos negativos por algo. Es la forma que tiene tu cuerpo de decirte que hay algo que tienes que arreglar en tu vida.

  • Revisa:

El segundo paso consiste en examinar la emoción negativa. Busca el origen del sentimiento y piensa qué es exactamente lo que te ha hecho sentir así.

¿Es porque algo no cumplió tus expectativas? A continuación, examina tus expectativas y decide si son realistas o poco razonables. ¿Esperas que la gente se comporte como tú quieres que se comporte en lugar de aceptarla tal como es?

¿Te enfadas cuando alguien no te respeta? Piensa por qué te importa su opinión. ¿Su opinión sobre ti cambia lo que realmente eres? ¿Necesitas su aprobación para satisfacer tu propio bienestar?

  • Haz algo:

El tercer paso es la acción intencionada. Una vez que aceptas cómo te sientes y comprendes el origen de ese sentimiento, aún no ha llegado el momento de hacer algo al respecto.

Esto es necesario. En la cultura actual, demasiada gente intenta culpar de su situación a algo o inventar excusas para no hacer algo.

Es cierto que en muchos casos las personas se meten en problemas debido a acontecimientos que escapan a su control, pero culpar e inventar excusas no mejora la situación a largo plazo. Estas cosas sólo sirven para validar nuestros sentimientos negativos a corto plazo y mantenernos de mal humor.

La culpa es un ancla. Nos impiden responsabilizarnos de nuestras circunstancias y se centran en demostrar por qué estamos donde estamos, en lugar de hacer algo para mejorarlas.

LA VIRTUD ESTOICA DEL VALOR:

A veces nuestras respuestas naturales no son brillantes ni heroicas. Por eso, a veces la gente se presiona demasiado porque está nerviosa, ansiosa, celosa, enfadada o demasiado excitada.

A diferencia de las películas, los libros y los héroes culturales, es fácil pensar que somos cobardes porque tenemos miedo, tontos porque estamos nerviosos ante el público o no podemos manejar una situación difícil.

Los estoicos piensan de otro modo. Una parte importante del estoicismo consiste en animarnos a examinar nuestros pensamientos. Lo hacemos para evitar el estrés emocional o el sufrimiento innecesarios que pueden causar las creencias limitadoras. Creencias como «No puedo hacer X», «La gente cree que soy Y», «La gente está enfadada conmigo», etc.

Estas sombras en la mente son causas muy reales de sufrimiento innecesario. Hay que eliminarlos.

Otro aspecto importante de la filosofía estoica es vivir en la virtud, y una de las virtudes básicas de la filosofía estoica es el valor.

El valor no es la ausencia de miedo, sino la capacidad de actuar como creas conveniente a pesar de tu miedo.

En mi opinión, así es como afrontamos de forma realista las emociones fuertes. En primer lugar, tenemos que asegurarnos de que la emoción no está reforzada por una creencia limitante. En segundo lugar, necesitamos desarrollar el valor, que es la capacidad de actuar de forma constructiva ante emociones fuertes.

Amor Fati.

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