Cartas de un estoico de Séneca

Cartas de un estoico 50- Resumen y principales conclusiones

En Cartas de un estoico 50-, Séneca comienza con su habitual recordatorio de la importancia de superarse cada día. Añade, además, que las faltas no pueden atribuirse a circunstancias externas, sino sólo a nosotros mismos. «Pues ¿de qué otra cosa te ocupas sino de mejorarte a ti mismo cada día, dejando de lado algún error, y llegando a comprender que las faltas que atribuyes a las circunstancias están en ti mismo?».

En la siguiente parte de la carta, narró la historia de Harpaste que se cegó con sus vicios y dijo cómo nosotros también podemos ser vulnerables a no ver nuestros defectos. No obstante, Séneca dijo que siempre podemos curar nuestros vicios y cuanto antes lo hagamos, mejor. «A decir verdad, ni siquiera el trabajo es grande, si tan sólo, como he dicho, comenzamos a moldear y reconstruir nuestras almas antes de que se endurezcan por el pecado. Pero no desespero ni siquiera de un pecador endurecido». Sostiene que incluso el hombre más malvado puede curarse porque el alma es «flexible como el líquido» y «adaptable como el aire».

Curiosamente, Séneca dijo que una vez que adquirimos virtudes, éstas van a permanecer. Creo que es porque las virtudes no son más que buenos hábitos que, una vez arraigados en nuestra alma, es difícil quitarlos. Dijo que el verdadero reto es cuando estamos empezando a incorporar virtudes en nuestras vidas «porque es característico de una mente débil y enferma temer lo que no es familiar.» Séneca dijo que al principio hay que «forzar» a la mente a aprender virtudes, pero que a la larga merecerá la pena.

tienda estoica

Tienda estoica en español

Recordatorios prácticos y físicos para la práctica del estoicismo.