Cartas de un estoico de Séneca

Cartas de un estoico 36 – Resumen y principales conclusiones

En Cartas de un estoico 36, Séneca habla del amigo de Lucilio que parecía estar recibiendo muchas críticas por su decisión de retirarse del cargo. Estando él mismo retirado, Séneca comprendía la dificultad de dejar de ser el centro de atención. Hay pros y contras de los que habla en la carta 19. Dijo que su amigo debería mantener los pies en la tierra con su decisión de poder retirarse y vivir con tranquilidad.

En la siguiente parte de la carta, Séneca habla de la virtud. Los estoicos definen la virtud como el único bien verdadero y que es suficiente para hacer feliz a una persona. Es accesible en cualquier momento y no puede ser arrebatada, en contraste con lo que hoy en día definimos como «bien», como la fama, la riqueza y el poder, que son efímeros. «La fortuna no tiene jurisdicción sobre el carácter». Si hay algo que los dioses no pueden quitarnos es nuestra buena voluntad, como repiten los estoicos.

En la última parte de la carta, Séneca argumenta por qué no debemos temer a la muerte. «En la muerte no hay nada perjudicial; porque debe existir algo a lo que sea perjudicial». El argumento es que para que la muerte sea dañina, la muerte debe coexistir con nosotros. El hecho es que mientras vivimos la muerte no puede existir. En el momento en que morimos, ya no podemos existir. Así que, de cualquier manera, la muerte no puede dañarnos.

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