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Cartas de un estoico 27- Resumen y principales conclusiones

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En Cartas de un estoico 27, Séneca pide a Lucilio que persiga la virtud. Una de las enseñanzas estoicas fundamentales es que la virtud es el único bien absoluto y es suficiente para hacernos felices. Los estoicos decían esto repetidamente. En esta carta, Séneca describe la virtud. «Busca más bien algún bien que permanezca. Pero no puede haber tal bien si el alma no lo descubre en sí misma. Sólo la virtud proporciona alegría eterna y pacificadora; aunque surja algún obstáculo, no es más que como una nube intermedia, que flota bajo el sol pero nunca prevalece contra él». La virtud es nuestra arma definitiva contra las dificultades y los retos de la vida. ¿Piensas que la vida es tan abrumadora y tienes ganas de no continuar más? Ármate de valor. ¿Atrapado en un círculo vicioso de placeres y abandonos? Toma templanza. ¿Te sientes infeliz? Tal vez estés adoptando una perspectiva equivocada, entonces toma sabiduría. ¿Estás estresado por un determinado dilema? Escucha a tu corazón. Haz lo correcto. Elige la justicia. Y la lista continúa. Estos son algunos de los casos en los que puedes encontrar fuerza y felicidad con las cuatro virtudes cardinales del estoicismo.

En la siguiente parte de la carta, Séneca narra la historia de Calvisio Sabino, que paga precios elevados por esclavos muy bien pagados para que le ayuden a memorizar versos y máximas que le gusta repetir para sí mismo. El hombre parece ser extremadamente rico, pero su mente es débil y tiene una memoria defectuosa. Séneca habla de él para subrayar la importancia de una mente sana. Le ha dicho a Lucilio que dé prioridad a la mejora de la mente sobre la del cuerpo. Una vez que una mente sana es arrebatada es difícil traerla de vuelta. «Ningún hombre puede pedir prestada o comprar una mente sana; de hecho, según me parece, aunque las mentes sanas estuvieran a la venta, no encontrarían compradores».

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